Fue a inicios de mi adolescencia cuando descubrí la ficción cristiana y desde entonces no he dejado de leer este tipo de literatura. Claro está que no es lo único que he leído o leo actualmente; hay muchos libros que me interesan y los leo porque siempre encuentro algo que me agrada de ellos. Y hay algobooksfighting que he notado durante mi vida como lectora: últimamente nos hemos dedicado a criticar los gustos literarios de los demás. Hay personas que creen ser más porque leen un libro de tal género y autor, son mejores que otros que diferentes preferencias de lectura; y así hemos llegado al punto de: Mi libro le pega a tu libro.

Para todo escritor, así como para cada lector, un libro significa mucho más que un conjunto de páginas unidas por pegamento, con una bonita portada y un título atrayente. Es una forma de comunicación, un sentimiento profundo que es puesto a conocimiento público y que se desea compartir con los demás… Podría seguir con mi definición del libro, pero creo que ya entendieron la idea.

versusEntonces, si los que amamos los libros somos conscientes de que tenemos eso en común, ¿por qué nos discriminamos? No por el hecho de que alguien lea más los clásicos es mejor que alguien que lee literatura juvenil. Creo que si a alguien le gusta leer, da igual si son manuales de algún oficio o si es un best-seller del New York Times, el hecho es que ambos tipos de personas por el simple hecho de leer, hemos dejado de ser analfabetos funcionalesDejemos que cada quien lea lo que le gusta, no discriminemos a nadie porque los libros que leen no son de nuestro agrado; y tampoco nos creamos más sabios por leer un tipo de literatura específico.

Como nota aparte -y esto va para quienes no leen mucho-, el hecho de que seamos lectores, no implica que hayamos leído todos los libros que han sido publicados. A veces me he visto acorralada con preguntas del tipo: “¿leíste tal o cual libro?” y si mi respuesta es “no“, me ven como si acabase de asesinar a alguien. Hay libros conocidos que no necesariamente uno tiene que leerlos -incluso los clásicos- porque,como a mí, tal vez no nos llamen la atención. Si un libro es de tu gusto, léelo y si no, pues aleja tus ojos de esas páginas.

Como reflexión final: este mundo ya está bastante dividido, no hagamos que las brechas de las diferencias se hagan más y más grandes. Si hay algo que todos -los lectores y los que no lo son- tenemos en común, es que somos humanos; y los humanos estamos hechos de historias. Dejemos pues, que cada quien escoja la historia que quiere vivir a través de un libro.

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