Usualmente leo más en la mejor época del año: vacaciones. Eso se debe, porque obviamente tengo mucho más tiempo libre y puedo dedicarme a los libros sin preocupaciones. El problema está en la época de estudios. Con tantos trabajos de la universidad y el estrés que producen algunos cursos casi no tengo tiempo para leer… (si mis docentes están leyendo esto, haber si toman un poco de conciencia)

Durante el día, mi tiempo se distribuye en la universidad, la universidad, la universidad y la iglesia -los domingos- y eso no me permite tener un tiempo libre en donde pueda desarrollar mis actividades preferidas.

Sé que algunos tienen mayores preocupaciones que yo, y la verdad admiro que puedan manejar tantas cosas a la vez. Creo que el secreto de hacer lo que te gusta y seguir con tu ritmo de vida es disfrutar cada segundo.

Por ejemplo, aunque me gustaría leer horas y horas, sé que no puedo hacerlo; pero en mis días de estudio tengo 15 minutos libres entre cursos y aprovecho esos valiosos 900 segundos para leer. De esta manera puedo continuar leyendo libros sin que afecte a mi rutina y me abstengo de ir por allí sin hacer nada.
Así es como logro tener mis lecturas al día y aun darme el tiempo para escribir en este blog.

Y como sé que tu tiempo es valioso, te agradezco por leer mi blog y continuar con tu maravilloso viaje en este tren que se llama vida 🙂

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