Dado que últimamente está de moda sacar las adaptaciones cinematográficas de libros famosos, alguien me preguntó si había leído tal o cual libro; y cierto es que yo sabía de la existencia de ellos mucho antes de que fueran populares, pero simplemente me alejé de ellos por múltiples razones, pero ahora que veo que algunos de ellos han ganado campo también entre los cristianos, me gustaría dar mi punto de vista sobre el tema.

1. Tergiversación del amor:

El amor es -probablemente- el tema más frecuente de los libros, y es que los seres humanos necesitamos de amor y vivimos para darlo, por algo Dios nos creó: para recibir su amor y compartirlo con otros. Sin embargo, en algún punto de la historia, el amor vino a ser sinónimo de relaciones sexuales. Ahora, lo que esas novelas románticas te dicen es: “Tienes 16 años, y si te gusta alguien,  ten sexo con esa persona y nada va a pasar porque lo importante es que ustedes se aman.

En la Biblia encontramos que las relaciones sexuales deben darse únicamente dentro del matrimonio, entonces… ¿Por qué deberíamos leer un libro que diga lo contrario?

Probablemente digas que no debo hacer un gran lío de algo tan insignificante, pero pensemos en alguien que lee libros con este concepto una y otra vez: Esa persona puede llegar a cambiar su perspectiva sobre ese tema. Por algo dicen que el aprendizaje está en la repetición.

No importa cuán dramática y romántica sea una historia, si esta idea está presente, ésa no es la clase de amor que deberíamos anhelar.

Además, al amor lo han pintado como a un parásito: mientras más consuma a la otra persona, es mejor. Pero ¿en qué parte de la Biblia dice eso? Si Dios hubiese querido que tengamos relaciones amorosas consumistas y que nos conviertan en esclavos de alguien más, en instancia, no nos habría creado.

Ahora, a toda esta degradación del amor se le ha sumado las escenas de sexo explícito en las narraciones. En lo personal, creo que la inclusión de escenas sexuales, es un recurso muy barato. Es como si el escritor (a) dijese: “Ya no tengo más ideas, así que ¿por qué no incluyo sexo en la historia? A lo mejor puedo aumentar la cantidad de hojas. ¡Hey! Mejor pongo sexo a cada dos escenas, lo escribo detalladamente y así mi libro de 200 hojas ¡será uno de 400!”

Por supuesto, he exagerado esa parte, pero creo que entienden la intención. ¿Necesito explicar más?

2. Uso de lenguaje vulgar:

Algo que realmente detesto, es cuando en un libro se mencionan palabras vulgares y obscenidades, algunos de ellos incluso maldicen a Dios o Jesús. Si quisiera leer o escuchar este tipo de cosas, me basta con sacar la cabeza por la ventana y oírlo de las personas en la calle. A veces me parece que el 80% del lenguaje de los libros son malas palabras, y que si las quitara, probablemente tendría miles de palabras menos y me quedaría con la historia en concreto. Además, como cristianos, ¿cómo podemos leer algo que insulte a nuestro Creador?

Es cierto que hay personajes que son villanos y obviamente su lenguaje no es el mejor, pero creo que se puede escribir un buen villano sin tener que llegar a los extremos.

3. Maquillaje a la maldad:

Bajo el pretexto del amor, algunos autores convierten personajes -que ya de por sí, son malvados- en una tierna y hasta burlesca versión de ellos, haciéndolos ver como los buenos de la historia, e incluso convirtiéndolos en héroes.

La maldad es maldad, no importa cómo o por dónde lo mires. Los demonios son demonios; y no importa cuántas bellas escenas incluyan para hacernos creer que pueden cambiar su naturaleza, ellos seguirán siendo lo que son: malvados.

Entonces… ¿Ahora qué?

Con los tres puntos que expuse anteriormente, no quiero decir que no leas nada más. Hay mucha buena literatura no cristiana que merece ser leída. Algunos de ellos tienen buenos mensajes y son fáciles de leer, pero debemos ser prudentes al escogerlos.

Es bueno que más personas se interesen por la lectura, pero no dejemos que éste sea un pretexto para dejarles leer cualquier basura con el nombre de novela. No dejemos que los más jóvenes se dejen influenciar por los conceptos errados que estos libros traen. No importa cuán tierna, interesante o famosa sea la historia, debemos ponernos firmes y combatir este fenómeno con literatura que instruya sus vidas, que les diga que Dios tiene un plan más allá del sexo pre-matrimonial, que aunque la maldad exista, Él siempre estará allí de nuestro lado, y que nadie puede degradarnos, porque cada uno es especial pues fuimos creados a imagen y semejanza de Dios.

Puede que estén en desacuerdo conmigo, pero así como he sido respetuosa, espero que sus comentarios también lo sean. Después de todo, somos libres de decidir lo que debemos o no hacer, al final, las consecuencias las llevaremos individualmente y no podemos dársela a alguien más.

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