Dios trabaja de maneras que muchas veces no entendemos. Ésta fue una de esas tantas veces en las que me pregunto cuál es el plan de Dios detrás de lo que ocurre.

Al venir a Texas, no planeaba atender a ningún evento literario; no por falta de voluntad, sino porque no encontré ningún anuncio en línea que así lo indicara, así que cuando me enteré de que se iba a realizar un simposio con Erin McGraw llamado “Jesus as a storyteller: The calling of the fiction writer” (“Jesús como narrador de historias: El llamado del escritor de ficción”), supe de inmediato que tenía que asistir. Pese a que nunca antes había escuchado de la autora ni de su trabajo, el simple título fue suficiente para llamar mi atención.

IMG_5663El viernes ocho de abril, Erin McGraw hizo un recuento de cómo las historias han tenido el impacto de cambiar la manera de pensar de los humanos; y como los somos seres hechos de historias, no podemos evitar apartarnos de ellas. También remarcó el hecho de que Jesús desafió a la cultura de su época contando historias que hasta ahora no han podido ser superadas.

Al final, McGraw animó a los escritores de ficción cristiana a escribir sobre la verdad y hechos cotidianos con los que los lectores puedan identificarse, a no caer en los clichés y demostrar que un buen escritor puede hacer llegar un mensaje bíblico sin necesidad de caer en la palabrería.

El sábado nueve, se realizó el concurso literario en tres categorías: ficción, no ficción y poesía. Cada escritor tuvo el privilegio de leer su trabajo ante una audiencia; y como las lecturas se dieron simultáneamente, tuve que escoger a qué categoría quería escuchar. Por supuesto, fui a la de ficción.

Me sorprendí con el excelente trabajo de muchos escritores que, al igual que muchos de nosotros, están empezando en el mundo de la literatura, y tienen pasión por los libros y la palabra escrita. Según mi parecer, la contienda fue muy estrecha y era difícil escoger sólo a un ganador. Al final, hubieron dos ganadores en poesía, dos en no ficción, y tres en ficción.

Comparto esto con ustedes porque quiero animarlos a seguir escribiendo. Este Festival me animó a continuar luchando por aquello que me apasiona, y además, encontré un lugar donde otros tienen las mismas luchas e inseguridades que los escritores atravesamos.

Al final, rescato que como escritores de ficción, nuestro deber es contar la verdad y marcar la diferencia con nuestras historias, así como lo hizo Jesús hace más de dos mil años.

A principio del post mencioné que Dios trabaja de maneras que no entendemos; y ahora más que nunca, estoy segura que Él permitió que asistiera a este evento no sólo porque necesitaba fortaleza como escritora, sino también para compartir esta agradable experiencia con todos ustedes.

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